Admitámoslo, en la mayoría de las micro y pequeñas empresas maduras, se sigue aplicando la misma gestión con la que se comenzó a desarrollar y dirigir la empresa por parte de sus fundadores, lo cual es sorprendente dados los cambios radicales que han ido ocurriendo en el entorno.

Es posible que para cualquier persona que gestione una empresa el entorno le parezca el mismo, pero a poco que se sinceren consigo mismos y analicen los cambios que se han ido produciendo, descubrirán que los periodos de dificultad por la que han ido pasando son perfectamente explicables. Un buen ejemplo de ello es una consulta recurrente que me hacen entre las micro y pequeñas empresas, la cual hace referencia a la falta de liquidez, pues en este tipo de dimensión empresarial es bastante normal la falta de dinero líquido en caja, aun cuando las ventas están funcionando.

Las ventas representan lo mejor y lo peor en la empresa, ya que si bien son absolutamente necesarias para la existencia del negocio, también son un instrumento de tortura para la caja de las empresas, pues dependen de multitud de factores: la eficiencia en las compras, el nivel del stock, la capacidad de fabricación, la logística,… y por si todo esto no fuera suficiente, también se han de dominar los aspectos burocráticos y legales de la empresa: cómo facturar lo vendido, contabilizar los recursos utilizados, mantener el equilibrio financiero, proteger los datos, obtener certificaciones de calidad, proteger los riesgos…etc. Por no hablar de otro aspecto al que se tienen que enfrentar los gerentes empresariales: la dirección de personas, cosa siempre compleja y siento decirles que cada vez lo va a ser más.

 

¿Y qué se puede hacer para superar todo esto? ¡Formarse!

 

Aunque son muchos los gerentes que se preguntarán: “¿para qué?, si ya sé todo lo que hay que saber” ó “llevo muchos años en mi empresa y ya lo se todo sobre lo que hay que hacer en ella”. Querer meter en un post toda la explicación es un ejercicio que va más allá del espacio necesario para reflejarlo y del esfuerzo intelectual requerido para ello, pero por mi parte no va a quedar, así que hay van mis recomendaciones:

  • Hay que empezar por salirse del círculo de confortabilidad en los que los humanos nos gusta asentar la evolución de nuestra normalidad. La dinámica del entorno se ha vuelto muy exigente y ese círculo es el enemigo. Hay que tener un plan para orientar la empresa hasta su meta y otro para por si acaso el primero no sale (o tener mucha cintura para aceptar los cambios de forma muy ágil).
  • Saber distinguir entre el rol de ser propietario, ser propietario y gerente, gerente y encargado de dirigir personas… Y creánme, o se ponen manos a la obra para decidir objetivamente cuál es su rol, el que más beneficia a su empresa en su conjunto, o los responsables empresariales de las micro/pequeñas empresas lo van a pasar muy mal.

Puede ser que todo ello lo llegue a entender el responsable empresarial por sus propios medios, pero en mi humilde pero muy experimentada opinión, solo se puede adquirir con consistencia con la formación. A la formación hay que entrar con mucha humildad, con los oído preparados para “escuchar”, reflexionar lo que se ha oído y debatirlo con otros y aceptar que las conclusiones , a veces, no son las que uno espera. Y es que no todo el mundo “mira” y “escucha”, lo normal es que la mayoría “oigan” y “vean”, por lo que es posible que los debates sean a veces muy frustrantes. No importa, cada individuo es único y sus conclusiones -útiles o inútiles- son lo que llevará en su mochila durante su toda carrera empresarial.

 

Luís Sequí
Presidente de Grupo Entorno Empresarial