¡Los mercados son conversaciones!. Hace miles de años, no habían móviles, ni internet, las comunicaciones eran precarias, el transporte lento y pese a éstos y otros muchos factores, el mercado era el centro de la civilización; un lugar al que los comerciantes regresaban de largos viajes a tierras remotas, cargados con especias, sedas, joyas, animales exóticos y fabulosos relatos.

La negociación forma parte de nuestra tradición social y empresarial, nos permite alinear el esfuerzo de todos en una misma dirección. Gracias a las negociaciones podemos seguir viviendo en grandes colectivos y asegurarnos que los beneficios de la vida en grupo sean mayores que sus costes. Gracias a las negociaciones desarrollamos estrategias, acuerdos y alianzas, sin las cuales no podríamos subsistir en sociedades tan complejas como la nuestra.

Vivimos en un mundo donde somos muchos y muy diversos. Frecuentemente olvidamos los valores sin los cuales estamos abocados al fracaso. Cooperación, evolución, crecimiento, conservación, sostenibilidad, estabilidad, son algunos de los colores de la bandera que nos significa como pueblo y nos impulsa como especie.

Conexión, comunicación y relación, son los tres pilares claves y la base de cualquier negociación. En el mundo de hoy, globalizado e interconectado, cuanto más se integran los distintos países y sus economías, más dependientes somos unos de otros.

Hoy más que ayer, necesitamos encontrar nuevas maneras de cooperar en lugar de enzarzarnos en conflictos cuyo coste es altísimo, pues a mayor relación también corresponde mayor posibilidad de conflicto al aumentar la tasa de relación y comunicación. En este contexto, las técnicas de comunicación y las estrategias de transacción, adquieren un papel especialmente relevante: negociar es el valor añadido y la ventaja competitiva en las sociedades y mercados actuales.

Conscientes o no, negociamos cada día, con nuestra pareja, familia, amigos, sistemas, entornos profesionales y un largo etcétera. La negociación junto con la toma de decisiones son habilidades que requieren de protocolos adecuados donde imaginamos todos o casi todos los escenarios posibles. Su conocimiento nos evita fracasos, reduce la tasa de errores, minimiza costes, energía y ahorra nuestro precioso tiempo.

Negociar no es vencer, es convencer, es generar acuerdos que beneficien a todas las partes del tablero y generen relaciones largas y duraderas.

Negociar es hacer mercado, es conversar, prosperar, desarrollar protocolos de relación basados en el factor humano.  Y es que antes de empresarios, clientes, proveedores o empleados, somos personas.