A estas alturas ya nadie pone en duda de que el aprendizaje permanente forma parte de la evolución imprescindible de cualquier profesional.

En la estrategia de las empresas ya se incluye la cultura de la gestión del capital humano, pues en una era de evolución constante, el aprendizaje es la única ventaja competitiva sostenible de una organización.

Se ha avanzado mucho en este tema, especialmente en las grandes empresas que disponen de más medios y más recursos, si bien en las pequeñas empresas, que son la gran mayoría de nuestro entorno empresarial, es muy complicado incluir el desarrollo profesional de su capital humano como parte estratégica en la organización.

Las estructuras pequeñas no pueden permitirse departamentos de formación que diseñen, organicen y gestionen los planes formativos estratégicos.

Esta situación lleva a que, la mayoría de las veces, si se hace formación en la empresa, es a iniciativa de algún trabajador que propone para sí mismo o para miembros de su equipo, una determinado curso, independientemente de si ésta es la formación estratégica para la empresa.

También, frecuentemente, es a raíz de una propuesta comercial de formación que llega a la empresa (casi siempre vinculada a la bonificación de dicha formación) cuando se toma la decisión de realizar una acción formativa de forma totalmente “impulsiva”, sin más criterio ni enfoque global sobre la adecuación de la misma.

Empresas de formación especializada

Para no caer en estas situaciones y aprovechar realmente los recursos que invertimos en formación y que ésta sea la necesaria y estratégica, las pymes pueden recurrir a las empresas de formación especializadas para que actúen como departamento externo de formación de la empresa.

Estas entidades expertas en la gestión de formación les ayudaran a planificar los cursos necesarios y además, como entidades organizadoras, se encargarán de la gestión de la bonificación ante Fundae de forma correcta.

Las empresas las componen personas, y de su actitud depende conseguir hacer las cosas bien.

En todos los años que llevo dedicada a la formación para empresas he visto muchas situaciones en relación a la gestión de la formación del capital humano de las empresas, básicamente se pueden resumir en:

  • Trabajadores que querían hacer formación y los responsables de la empresa no han accedido a facilitar dicha formación.
  • Responsables de empresa y/o equipos que quieren formar a sus empleados y son éstos los que ponen trabas (por horarios, etc.)
  • Jefes y trabajadores que no tienen ningún interés en formación y capacitación.
  • Responsables de empresas y trabajadores muy implicados en la capacitación y reciclaje permanente del capital humano de la empresa.

Indudablemente, la situación ideal es la última, pero para ello, TODOS tenemos que poner de nuestra parte.

La empresa debe, no sólo facilitar, sino incentivar a sus equipos en el desarrollo profesional por medio de la adaptación y capacitación permanente. Esto influirá  directamente en la competitividad y resultados de la empresa. Para ello deberá asumir el coste de la formación, tanto a nivel de coste directo, como en ocasiones, en tiempo de dedicación a la formación en horario laboral.

Formación bonificada para empresas

Es importante que todas las empresas aprovechen su cuota de formación bonificada de que disponen y que se gestiona a través de la Fundación Estatal para la Formación en el Empleo.

Los trabajadores tienen que asumir que es imprescindible poner de su parte, al fin y al cabo, los conocimientos adquiridos se los llevan puestos y los aprovecharán en la empresa actual, en futuras empresas en las que se desarrollen profesionalmente y, en muchas ocasiones, en su vida personal, pues este enriquecimiento va a afectar a su desarrollo personal además del profesional.

Así, se tiene que aceptar que el tiempo invertido en formación, aunque sea tiempo no remunerado por la empresa, es una inversión en provecho propio, supone un beneficio personal que la empresa les facilite la formación que les enriquece como profesionales y como personas.

Por todo ello, todos tenemos que tener claro que sin una capacitación permanente no somos competitivos, ni las empresas ni las personas, y el esfuerzo es cosa de todos para que los beneficiados seamos todos.

Autora: Luz Puig

Responsable de Formación