Somos testigos de grandes avances médicos, sociales, tecnológicos, geográficos… Hoy en día, el cambio es una constante y pese a ello, reaccionamos mal ante él, lo interpretamos como una amenaza que nos irrita.

El mundo evoluciona a gran la velocidad, sin embargo la morfología de nuestro cerebro es la misma de hace miles de años.

¿Cómo reaccionas ante los cambios?

¿Consideras un cambio como reto o piensas que cualquier tiempo pasado fue mejor?

Investigaciones recientes nos avisan de que sólo una de cada diez nuevas empresas españolas supera el tercer año de vida. Datos demoledores que reivindican la necesidad de actualización como factor de supervivencia en las organizaciones.

Ni nada es perfecto, ni somos inmunes al cambio. El  cambio ha venido para quedarse y o nos subimos al tren, o nos quedamos en la estación, viendo la vida pasar. Vivimos en un mundo VUCA, Volatil, Incierto, Complejo y Ambiguo. Empresas, profesionales y autónomos necesitamos rentabilidad y eficacia para no morir en el camino. Implementar nuevos patrones o sucesivas mejoras de nuestro modelo de negocio es clave.

Gestionar el cambio requiere ser consciente de los bloqueos que nos genera para atravesarlos, para incorporarlos en el “software” de nuestro primitivo cerebro. El cuerpo humano trata de protegernos torpemente, negando y rechazando el cambio. Reaccionamos ante él con agresividad o parálisis. Interpretamos los cambios como adversidad y tratamos de ser inmunes a él. Cambio es oportunidad, superación, mejora, transformación.

Gestionar el cambio pasa por reinterpretarlo, darle un nuevo significado coherente con los tiempos actuales, es necesario adquirir recursos, aprender habilidades y desarrollar nuevos comportamientos, de este modo nuestras reacciones serán más adecuadas y adaptativas con la nueva situación, contexto o reto que se nos presente.

El cambio es un proceso que pasa por distintas fases, conocerlo nos aporta planificación, y a su vez tiempo y paciencia, factores difíciles de asumir en la pequeña y mediana empresa donde funcionamos a contrarreloj. Saltarse alguna etapa nos crea la falsa ilusión de velocidad y conduce a fracasos demoledores.

Una Eficaz Gestión del Cambio

John Kotter señala 8 fases. Te las recuerdo, resumo y comparto contigo como hoja de ruta que puede ayudarte a ti y a tu empresa:

• Fase 1. URGENCIA. Comunica y visibiliza la situación real de la situación que justifica la necesidad del cambio.
• Fase 2. COALICIÓN. Forma un equipo que abandere el cambio. Debe tener un número adecuado y representativo de la empresa, con credibilidad, reputación y actitudes para convencer y “vender” las nuevas ideas.
• Fase 3.  ESTRATEGIA. Planifica, organiza, crear la imagen del nuevo escenario futuro.
• Fase 4. COMUNICACIÓN.  La falta de transmisión es una de las mayores lacras de las organizaciones actuales. sin comunicación se extiende el rumor y las malas interpretaciones.
• Fase 5. ALIANZA. Define espacio, tiempo y nombra a personas que lideren y representen hitos y acciones pro-cambio.
• Fase 6. TRIUNFO. Proporciona y comunica evidencias a corto plazo de los esfuerzos para que sean conocidos y apreciados.
• Fase 7. CONSOLIDACIÓN.  Ten en cuenta que implementar el cambio requiere además de fuertes vínculos, racionales y emocionales, éstos serán pilares de la nueva estructura.
• Fase 8. INSTITUCIONALIZACIÓN. Comunica, exhibe y demuestra, cómo los nuevos comportamientos y actitudes han ayudado a mejorar los resultados y a convertir amenazas en oportunidades.

¡Al saber le llaman suerte!

Autora: Ada Morales Mendaño